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Avistamiento de ballenas: ¿por qué acusan a tour operadores de infringir las normas?

Existe preocupación por las excursiones de avistamiento de ballenas, por lo que se solicita un mayor control hacia los tour operadores.

Los ambientalistas instan a los tour operadores que organizan tours de avistamiento de ballenas a respetar las normas, así como a educar a los turistas para que elijan opciones certificadas. El llamado obedece a que al menos 5 cetáceos se han varado en lo que va de este 2025 y 2 se han enredado en redes.

Esto demuestra que están padeciendo estrés, de acuerdo a Franklin Vega, del medio Bitácora Ambiental. Otro problema que suele presentarse son colisiones con barcos.

A su vez, se observa que las ballenas, que vienen entre junio y noviembre a las costas ecuatorianas a reproducirse y a alumbrar a sus crías, procuran alejarse cada vez más de las lanchas.

Todos estos incidentes tienen lugar porque el ruido de las embarcaciones propicia la desorientación de las madres y de sus crías, ocasionando que estas últimas terminen alejándose de sus progenitoras.

Algunos incidentes se han reportado en las costas de Engabao (Playas), Santa Marianita (Manta) y Montecristi.

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Avistamiento de ballenas: irrespeto hacia normas

Vega explica que el problema reside en que en destinos para el avistamiento de ballenas como Puerto López y otros sitios de Manabí, así como en Esmeraldas, persiste la operación informal, en general llevada a cabo por pescadores o personas con botes pequeños sin permisos que no respetan los protocolos de observación.

Específicamente, en el país, la legislación establece que se debe mantener una distancia mínima de 100 metros con las ballenas, un máximo de tres embarcaciones por grupo y un tiempo límite de 20 minutos, de acuerdo a El Universo.

Igualmente está prohibido perturbar a madres con crías, a la vez que es obligatorio contar con capitanes capacitados, chalecos salvavidas y una carga adecuada en los botes, para salvaguardar a los turistas.

Sin embargo, la falta de controles por parte de las autoridades facilita el incumplimiento de estas normas.

A esto se suma que los turistas intencionalmente se acercan de más a las ballenas, a fin de conseguir más vistas en sus videos en redes sociales.

Según el Ministerio del Ambiente, entre 2018 y 2024 se reportaron más de 30 varamientos, una cifra que refleja la magnitud del problema.

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