Investigadores de Cuenca advierten sobre tensiones entre la actividad económica, el acceso a la vivienda y la conservación del valor cultural a raíz de la proliferación de los alquileres temporales que se promocionan en plataformas digitales como Airbnb. Actualmente existirían cerca de 3.000 alojamientos de este tipo en la ciudad.
Aumento de alojamientos Airbnb en Centro Histórico de Cuenca pone a prueba dinámica urbana
Estudio expone los desafíos que enfrenta el Centro Histórico de Cuenca a raíz de la proliferación de alojamientos temporales tipo Airbnb.
Aumento de alojamientos tipo Airbnb en Centro Histórico de Cuenca pone a prueba dinámica urbana.
Y solo en el 2025, se habrían publicado alrededor de 200 anuncios nuevos en las plataformas digitales.
Aumento de alojamientos Airbnb en Cuenca: principales desafíos
De acuerdo a Freddy Espinoza Figueroa, docente investigador del grupo PREIT-tour de la Universidad de Cuenca, uno de los principales problemas que ha acarreado el aumento de alquileres temporales, sobre todo en el Centro Histórico de esa ciudad, ha sido la disminución de los residentes permanentes tras un aumento de los precios de los arriendos.
Por otro lado, el investigador señala que la falta de herramientas legales eficaces para regular estos hospedajes, sumado a la ausencia de estadísticas claras, dificulta su control, distorsiona la equidad del mercado y complica la planificación urbana y turística de la ciudad.
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Propuestas para un mayor orden urbano
Frente a este escenario, Espinoza plantea algunas políticas públicas que podrían instaurarse, como fijar un límite anual de días para los alquileres turísticos; exigir licencias diferenciadas en las zonas patrimoniales; decretar moratorias en los barrios saturados; e incentivar el retorno de las viviendas al alquiler residencial.
A la vez, considera prioritario negociar con las plataformas la entrega de datos en tiempo real, a fin de facilitar las inspecciones y los cruces fiscales, y que las tasas y multas recaudadas se destinen a la compra o restauración de inmuebles patrimoniales con fines de alquiler social.
“Conservar el patrimonio hoy es un acto verdaderamente revolucionario. No basta con restaurar fachadas: hay que preservar la vida cotidiana que da sentido al entorno. Sin residentes, la ciudad pierde vitalidad; y sin ciudad viva, el patrimonio cultural deja de ser auténtico y el producto turístico pasa de experiencia única a oferta estándar sin atractivo”, manifiesta el académico.
De esta manera, Espinoza plantea si Cuenca aspira a un turismo que la revitalice o a uno que la encamine a convertirse en “un parque temático”.
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