VIAJES DE INCENTIVOS

Un negocio con grandes posibilidades

Segmentar para ganar mercado es una de las consignas más reiteradas por el management en los últimos años. La competencia, el surgimiento de nuevos jugadores con reglas poco claras y promesas atractivas y la crisis económica deben motivar a los agentes de viajes a buscar nuevos negocios: los viajes de incentivos pueden ser uno de ellos.

En un contexto altamente competitivo, donde a la forma tradicional de la comercialización se le suman cada vez más nuevas maneras de llegar al cliente final, con las OTAs como mascarón de proa, y donde todo esto se complejiza por una situación de crisis económica, la salida para las agencias de viajes parece estar en la creatividad y en la dinamización de productos.
En este sentido, los viajes de incentivos pueden ser una buena respuesta, ya que ofrecen un negocio rentable y la potencialidad de fidelizar nuevos clientes. Ahora bien, se trata de un segmento que tiene sus particularidades y su propia dinámica de funcionamiento, por lo tanto es conveniente conocer sus características principales para abordarlo de una manera eficaz.
"Los incentive trips son estrategias empresariales utilizadas para motivar al personal, estimulando así su rendimiento laboral, por lo que muchas empresas han adoptado esta nueva manera para incentivar a sus empleados", aseguró Lorena Waserman, conferencista y consultora en temas turísticos, especiliasta en el segmento de grupos e incentive trips.
"Los objetivos principales de este tipo de viajes son incrementar los resultados económicos, además las personas participantes en el programa estarán incentivadas a trabajar más porque tienen el anhelo de ganar; por consiguiente, la utilidad de la empresa tendría un crecimiento importante", añadió.
Existen diferentes tipos de viajes de incentivos que van desde hoteles todo incluido hasta cruceros. Esto va a depender del presupuesto que se tenga y lo que se busque lograr. Los más desafiantes para las agencias son aquellos que comprenden un itinerario con visitas a atractivos. Por ejemplo, pueden ser grutas en medio del desierto, un parque nacional o hasta una calle cerrada al tránsito. En lo que se refiere a temática se encuentran los viajes culturales, paseos por sitios naturales, actividades de aventura o tiempo dedicado al bienestar.
En Ecuador los viajes de incentivo y la estrategia de turismo se han ido implementando, ya que la innovación de productos turísticos es uno de los proyectos que se están llevando a cabo en el país, siendo el MICE uno de los segmentos priorizados. "Esto significa que los viajes de incentivos deberían estar dentro de la estrategia de turismo del país. No obstante, creo que aún la oferta de este tipo de producto es muy incipiente, a pesar de tener un gran potencial debido a la singularidad de varios de los atractivos locales", añadió Waserman.
El presupuesto juega un papel básico al momento de armar los programas de incentivo. "Considero fundamental incluir dentro de la cotización un viaje de inspección. Durante estos los responsables de la empresa acompañados por un representante de la agencia receptiva visitan los diferentes atractivos, confirman los hoteles y seleccionan los menúes", remarcó Waserman.
El viaje de incentivo debe tener personalidad y reflejar la identidad de la empresa. El destino elegido debe ser lo suficientemente motivador como para conseguir interesar a la mayor cantidad de participantes, por lo que Waserman mencionó: "Una de las claves es no repetir ni incluir destinos trillados o que la mayor parte de los posibles ganadores ya conocen. No importa que sean en el país o en el extranjero, lo fundamental es que sean sitios deseados, que hagan soñar a las personas".
Es importante que el viaje esté bien organizado y sea motivacional para el empleado. Es necesario el consejo o la guía de un especialista que no sólo puede proponer ideas novedosas y modos de hacer rendir mejor el dinero, sino también deberá estar pendiente durante todas las instancias de la operación: "Creo que hay que perderle un poco el miedo al viaje de incentivos y aquí hay que considerar tres actores: las empresas, las agencias y los proveedores. La mayor parte de las empresas que los han incorporado como método de recompensa han comprobado la eficacia de los mismos. En lo que concierne a los profesionales del turismo, tienen pendiente impulsar a las compañías a realizarlos porque quizás ellas no saben que tienen esa necesidad o no conocen su existencia. No se trata de sentarse a esperar que la solicitud llegue a la agencia sino contarles a las organizaciones de qué se trata y motivarlas a que ellas los hagan", señaló Waserman.
Cabe recalcar que la mejor forma de dejar grabada en la mente del empleado la ganancia es con un viaje: "La realidad es que el dinero se diluye en compromisos asumidos previamente por las personas y no deja una marca en la memoria. La experiencia, por el contrario, sí. Es lo que se conoce como la disyuntiva entre el premio cash versus el non-cash", concluyó la especialista. Es por esta razón que los aspectos emocionales ligados a una buena experiencia redundarán en beneficios económicos, tanto para la empresa, en materia de productividad, como para la agencia de viajes que comercialice el viaje de incentivo.

FUENTE: un-negocio-con-grandes-posibilidades

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