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El verano en Europa y otra historia de resiliencia turística

La inflación, los pronósticos de recesión y una guerra no interrumpirán el rebote de viajes a Europa. La expectativa está en los mercados de larga distancia.

¿Qué milagro debería obrar para que un continente que transita la incertidumbre de una guerra en sus márgenes orientales y viene de sufrir un año con tasas de inflación históricamente altas y está a las puertas de una recesión económica en su principal cliente, tenga un verano exitoso? Ese “prodigio” se llama turismo y Europa parece lista volver a sentir la calidez de sus efectos.

En su último barómetro, de febrero, la Comisión Europea de Turismo (ETC, por sus siglas en inglés) ya adelantó que el fortísimo rebote en el volumen de viajes en el continente (en 2022 se llegó al 75% de los niveles prepandémicos) se mantendrá hasta bien entrado 2023.

El turismo de revancha no afloja

Los números de la recuperación en 2022 y ese verano extendido que gozó Europa tuvieron como viento de cola pospandémico el efecto psicológico (el volver a volar tras dos años de encierro) y el del bolsillo de los viajeros (beneficiados por el exceso de ahorro y aumento de liquidez durante la crisis).

La pregunta del millón es si ese combustible emocional y físico llega con resto suficiente para atravesar los nubarrones de la macroeconomía y geopolítica que asoman en el horizonte.

Si no surge un nuevo cisne negro, para ETC el ritmo de crecimiento en 2023 puede aminorar, pero no corre peligro. “La gente todavía quiere viajar, y lo hará, independientemente de lo que traiga la economía. Explorar destinos se ha convertido en parte integral del estilo de vida de las personas, especialmente después de tres años de aislamiento debido al Covid”, señaló Jennifer Iduh, jefa de Investigación de la Comisión.

La vuelta del “long-haul”

¿Qué hay detrás de esa confianza blindada de los funcionarios europeos de cara al verano boreal 2023? Muchos informes, encuestas y análisis anticipan que ya no serán solo los viajes de corta y media distancia los que empujen el carro, sino que esta vez todos los ojos están puestos en la recuperación de los mercados de largo recorrido.

El propio Luís Araújo, presidente de ETC, lo reconoció: “La atención de la industria ahora se ha centrado en las llegadas de larga distancia. 2023 será un punto de inflexión. Como buenas noticias podemos esperar el tan esperado regreso de los visitantes de Asia Pacífico en los próximos meses”. El funcionario añadió que “teniendo en cuenta la inestabilidad económica en Europa es crucial impulsar la demanda de viajes de larga distancia para apoyar y sostener la recuperación. Los visitantes que vienen de más lejos tienden a gastar más dinero y se quedan más tiempo, lo que aporta un mayor valor a los destinos”.

No solo las encuestas de sentimiento de los viajeros, sino también los datos de reservas apuntalan esa idea de que en 2023 se verá una consolidación del despegue de los arribos de larga distancia, que hasta la fecha habían mostrado una debilidad persistente (en 2022 cerraron a un -43% respecto de 2019).

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Los analistas confían en que este verano boreal se iniciará el ansiado despegue de los mercados de larga distancia a Europa.

Los analistas confían en que este verano boreal se iniciará el ansiado despegue de los mercados de larga distancia a Europa.

Justamente, otro estudio realizado por ETC específicamente sobre sus grandes mercados long-haul arrojó resultados para ilusionarse: el deseo de viajar al extranjero en 2023 ha aumentado significativamente en comparación con un año atrás. Más del 60% de los viajeros potenciales en Australia, Brasil, Canadá, China y Estados Unidos tienen la intención de viajar largas distancias, con Europa como prioridad. La única excepción a esta tendencia positiva es Japón.

El dilatado levantamiento de las barreras a los viajeros asiáticos y el fortalecimiento del dólar son dos vectores en los que se apoyan las ilusiones de la recuperación de los viajeros transoceánicos. David Goodger, director de Tourism Economics, comentó: “La demanda de viajes de larga distancia es esencial para una reactivación completa de la actividad en Europa. La oportunidad es particularmente clara, ya que el intrarregional enfrenta desafíos significativos debido a la desaceleración económica”.

Las mejores perspectivas provienen de Estados Unidos, mercado del cual se espera que en 2024 haya completado su total recuperación hacia Europa

De todos modos, y con viento a favor, de cara a futuro la expectativa es que los viajes internacionales a Europa alcancen los niveles previos a la pandemia recién en 2025.

En este sentido, Tom Jenkins, CEO de la Asociación Europea de Tour Operadores, llamó a las autoridades a facilitar esa reactivación, en particular, del mercado chino: “Hoy no es segura. Todo tipo de barreras se interponen en el camino. El aumento de los costos de combustible, la reducción de la capacidad operativa en Europa, la emisión de pasaportes y la situación política mundial: todo esto va en contra de una recuperación total. Entonces, donde podemos hacer lo correcto, debemos hacerlo. Las visas deben simplificarse y emitirse con prontitud. Los requisitos de prueba Covid (particularmente cuando son médicamente innecesarios) deben suavizarse. Se debe hacer todo lo posible para que los visitantes sean bienvenidos”.

De acuerdo a los datos de Tourism Economics, en 2023 los viajeros asiáticos hacia Europa se mantendrán a un 60% y 70% de los volúmenes de 2019 (cuando fueron el 10% del total de long-haul al Viejo Continente), estimando una recuperación completa recién para 2026.

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De cumplirse las expectativas, muchos mercados clave de larga distancia para Europa alcanzarían en 2023 una recuperación del 80% respecto a los flujos de 2019.

De cumplirse las expectativas, muchos mercados clave de larga distancia para Europa alcanzarían en 2023 una recuperación del 80% respecto a los flujos de 2019.

¿Qué pasa con los viajes desde Latinoamérica?

Los mercados emergentes, en general, han tenido una recuperación robusta en los flujos de viajeros hacia Europa en 2022 y todos los estudios coinciden en que en 2023 seguirán esa senda. El problema es que el volumen es marginal para los destinos. Por ejemplo, en 2019 India fue solo el 5% del total y Brasil el 3%.

Pero Brasil, como puntal de otros mercados latinos, llegaría en 2023 a ubicarse apenas un 20% a 30% por debajo de los niveles prepandemia, los cuales se recuperarían recién en 2025.

Otro dato interesante respecto a la consideración que se le está dando a América Latina de cara a este año son los anuncios del restablecimiento de frecuencias aéreas (ver recuadro).

Está claro que desde hace tiempo Madrid es una puerta de entrada clave para los pasajeros latinoamericanos. El reciente anuncio de la compra de Air Europa por parte de Iberia refuerza la posición dominante de ambas en las rutas entre Europa y Latinoamérica (juntas operan el 65,3% de la capacidad actual). Iberia opera un total de 21 destinos en Latinoamérica y Air Europa vuela a otros 19.

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Al margen del impacto que la fusión podría tener en la competencia en los destinos, lo cierto es que el anuncio de las operaciones de Iberia de cara al verano boreal de 2023 demuestra un especial foco en Latinoamérica.

En ese sentido, Iberia ha programado un crecimiento de sus operaciones del 23,4% sobre 2022 y ya por encima de 2019: 2% más de vuelos en la temporada de verano y 5% más en el global del año. En concreto, Iberia ofrecerá cerca de 280 vuelos semanales con 18 destinos en 16 países de América Latina. Con lo cual, en lo inmediato habrá mayores posibilidades de conexión.

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Nuevo retraso en la aplicación de ETIAS

El directorio general de la Unión Europea dedicado a los asuntos migratorios ha decidido posponer una vez más la aplicación efectiva de ETIAS, el nuevo permiso de viaje que deberán tramitar los viajeros de países que no precisan visa para ingresar a buena parte de los países de Europa -la mayoría de los latinoamericanos-. El requisito se aplicará a partir de 2024.

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Qué hacer con la incertidumbre económica

Al margen de si ocurre un rebote inflacionario o se desata una recesión económica en 2023 (la mayoría de los analistas lo dan por hecho), el efecto nocivo de esa incertidumbre puede ser una de las grandes barreras para la temporada alta y hacer descarrilar los planes para viajar al extranjero. Al punto que -excepto los japones y chinos- las restricciones presupuestarias han desplazado por completo al Covid en la cima de las preocupaciones de los turistas de larga distancia.

Pero no solo se trata de un fantasma. La inflación produjo efectivamente una disparada de precios también en turismo en 2002 (vuelos, alojamiento y servicios). Los expertos consideran que la tendencia se mantendrá a lo largo de 2023, independientemente de lo que suceda con el costo de la energía. Esto se debe a que, si bien ha mejorado respecto a un año atrás, la oferta sigue limitada, lo cual, unido a una demanda en ascenso, seguirá ejerciendo una intensa presión sobre los precios de los viajes.

En ese escenario, la Comisión Europea de Turismo consideró que es probable que los destinos percibidos como más asequibles se beneficien de una mayor atención por parte de los mercados long-haul, al menos a corto plazo. Algo que ya quedó de manifiesto en 2022 con los datos de Turquía, que ayudada por la depreciación de la lira hizo que prácticamente alcanzara los números de visitantes de 2019 (-2%). Otro tanto sucedió con Serbia (-6%), Grecia (-6%) y Portugal (-7%), destinos con excelente relación precio-calidad y que quedaron a poco de volver a los números de prepandemia.

Según los resultados de la encuesta de ETC, la sostenida presión en los presupuestos de los viajeros reforzará la búsqueda de destinos que brinden experiencias asequibles en 2023. Cuando se les preguntó sobre qué proporcionaría comodidad para planificar viajes de larga distancia en 2023, el 41% de los encuestados mencionaron una mejor situación financiera. Otro 35% dijo que las ofertas atractivas para volar al destino y alojarse serían factores influyentes.

La escasez de personal, un problema a seguir

La encuesta de satisfacción encargada por ETC mostró que la escasez de personal tuvo un impacto menor en la satisfacción de los viajeros durante las vacaciones de verano de 2022, pese a que el 54% se había visto afectado.

Sin embargo, la duda es si el blindaje en la confianza hacia los proveedores se mantendrá en 2023. La paciencia por los problemas vividos estuvo estrechamente relacionada con la comprensión por el trance que enfrentó el sector turístico después del Covid. ¿Qué pasaría si las cancelaciones se reeditaran en 2023?

Según un informe de AirHelp, una organización de defensa de los pasajeros, las huelgas previstas para este año, unidas a la escasez de personal en aeropuertos y el aumento de los viajeros, contribuirán a que se repita el "caos" del pasado año.

Se verifique o no ese pronóstico, lo cierto es que prestadores e intermediarios deberán estar atentos para maniobrar. En 2022, según AirHelp, más de 244 millones de pasajeros sufrieron cancelaciones o retrasos en sus vuelos en Europa y se produjeron innumerables pérdidas de equipaje y largas esperas.

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