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La paradoja del auge del turismo de bodas

Pese a que cada vez hay menos matrimonios, el turismo de bodas crece y es cada vez más lucrativo para los destinos. Oportunidades y desafíos para Latinoamérica.

Cada año menos parejas contraen matrimonio, una tendencia que lleva décadas consolidándose. Sin embargo, el turismo de bodas crece año a año y es cada vez más lucrativo.

¿Cómo se explica esta paradoja? ¿Por qué Latinoamérica es un destino que gana popularidad en el segmento? y ¿Cuáles son las tendencias para subirse a esta ola?; son algunas de las preguntas que analizaremos en este informe.

La paradoja del turismo de bodas

Desde la década del ‘70 del siglo pasado el número de matrimonios en todo el mundo no ha parado de caer, mientras que la cantidad de divorcios se ha ido multiplicando. Por ejemplo, en 1964, hubo 3,3 millones de casamientos en la Unión Europea, cifra que en la última década descendió a menos de 2 millones. En la misma región, los divorcios se triplicaron, alcanzando cerca de un millón al año, casi la mitad de las bodas.

Las tendencias de las estadísticas son similares en buena parte del mundo, aunque haya algunas excepciones muy puntuales. De todos modos, no es un dato despreciable el hecho de que todos los años se sigan celebrando más de 20 millones de matrimonios.

La paradoja es que, al mismo tiempo, el turismo de bodas se ha multiplicado en las últimas dos décadas, convirtiéndose en un lucrativo negocio para los destinos y operadores del segmento. Este “nicho” mueve alrededor de US$ 150 mil millones anuales, representando casi un tercio del gasto anual de la industria de bodas mundial. Es más, para 2028 se prevé que esa cifra podría duplicarse.

Se estima que el promedio de gasto para una boda en un destino turístico es de US$ 25 mil, más los US$ 1.500 que gasta cada uno de los participantes (el 80% de las parejas invitan a menos de 100 personas).

¿Cómo explican los expertos esa reversión marital de la paradoja de “el rey ha muerto, viva el rey”? Básicamente, lo que plantean es que la tendencia declinante de las tradicionales bodas religiosas es inversamente proporcional a la búsqueda de una experiencia única y memorable. Esto incluye motores como la legalización de las uniones civiles para parejas del mismo sexo, un numero creciente de ceremonias para segundas nupcias o -atendiendo el envejecimiento de la población mundial- una cada vez mayor demanda de ceremonias de renovación de votos.

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Latinoamérica como destino para bodas

Estados Unidos es el país líder en turismo de bodas, dado que es el gran impulsor de la demanda y de que 7 de cada 10 se realizan en su territorio. Sin embargo, el porcentaje restante se lleva a cabo en el exterior, con una abrumadora predilección por destinos de México y el Caribe (sobre todo República Dominicana). En Europa, España, Italia y Francia también tienen un mercado muy aceitado para este segmento. Con lo cual, los países mencionados representan más de la mitad de este segmento.

De todos modos, los escenarios para bodas en el extranjero se han ido ampliando y otros destinos emergentes de Latinoamérica tienen un gran potencial de desarrollo, en la medida que se vuelvan competitivos e inviertan en infraestructura, servicios y marketing específico para este nicho.

Recientemente Party Planeta, una empresa de Barcelona especializada en ideas de regalos para eventos, elaboró un estudio sobre los nueve mejores destinos de Latinoamérica para celebrar una boda en 2023. Un listado que se aparta de los clásicos de México y el Caribe y evalúa otros destinos por su clima, infraestructura para el turismo y precios.

El primer lugar lo ocupa Costa Rica, destacándose no solo por sus playas, sino por la diversidad de escenarios naturales. También sobresale por sus clasificaciones como el mejor clima durante la mayor parte del año, sus servicios de sanidad, seguridad e infraestructura, y por contar con los precios más convenientes para organizar una boda.

El segundo puesto lo obtiene Chile, que sobresale por la variedad de paisajes exóticos (parques naturales, glaciares, desierto y playas), estar entre los países más seguros de la región, poseer una infraestructura por encima del promedio y tener tarifas para eventos a precios competitivos.

Luego aparece Argentina, elegida por tener uno de los climas más agradables de la región, una enorme riqueza cultural y una infraestructura de calidad para los estándares de la región; aunque no lo señalan como un destino particularmente económico en cuanto a servicios de bodas.

En el cuarto lugar del ranking está México, emblemático por sus atractivos turísticos, naturales y culturales, así como por su infraestructura para turismo. De hecho, es un país que lleva tiempo apostando a este segmento y que se ve beneficiado por la cercanía de Estados Unidos.

El quinto puesto es para Brasil, destino del cual resaltan sus condiciones climáticas privilegiadas y sus escenarios naturales mundialmente reconocidos.

El ranking lo completan Panamá (buenos servicios e infraestructura y uno de los mejores climas de la región), Uruguay (competitividad en precios para bodas), Perú (asequibilidad en tarifas) y Colombia (servicios competitivos).

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Los desafíos para la región

La experta en turismo de bodas y de romance, Dagyi Rivera, plantea que la región enfrenta una serie de retos para explotar todo su potencial en el segmento. En una nota en su web los resumió en siete desafíos claves.

Uno, entender que el turismo de bodas es un mercado altamente competitivo a nivel global y, por ende, los destinos en Latinoamérica deberán destacarse y diferenciarse de sitios ya consolidados como el Caribe, Europa o Asia. Por otra parte, hace falta invertir en infraestructura para brindar servicios de calidad, desde la disponibilidad de hoteles y lugares de recepción hasta la oferta de planificación de bodas, fotógrafos, decoradores y proveedores relacionados. También señaló que se debe invertir en estrategias de promoción y marketing efectivas, lo que implica campañas atractivas, uso de las redes sociales y participación en ferias y eventos internacionales especializados.

Rivera también señaló que la estabilidad política y la seguridad son factores cruciales para el turismo de bodas y, por lo tanto, los destinos en Latinoamérica deberán demostrar que pueden garantizar la seguridad personal, la protección de la propiedad y la estabilidad social. Por último, dijo que es necesario que algunos países simplifiquen las regulaciones y trámites burocráticos para realizar bodas con personas extranjeras. De hecho, apuntó que el éxito de México tuvo mucho que ver con el hecho de que dentro de sus leyes el derecho al matrimonio civil también abarca a las personas extranjeras, incluso si no son residentes permanentes.

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No todo es playa y arroz

Tradicionalmente se piensa que los destinos de playa tienen ventajas sobre el resto para recibir uniones civiles. Lo cual estadísticamente es cierto, teniendo en cuenta que más de la mitad de las parejas eligen una postal frente al mar. Sin embargo, el turismo de bodas es un segmento que está evolucionando tanto como otros nichos y la demanda está modificando sus pautas de consumo.

A continuación, resumimos algunas de las tendencias en boga:

-Embarcados: el mercado de bodas es cada vez más importante para los cruceros. Las principales navieras ofrecen paquetes para bodas, renovación de votos o compromisos, que incluyen un wedding planner exclusivo, servicio de fotografía, flores y música, además de opciones de menú específicos para la celebración.

-Bodas verdes: son una opción cada vez más popular, donde lo que se privilegia es el menor impacto posible sobre el ambiente. Para ello existen proveedores que se destacan por utilizar productos y servicios sostenibles y locales. Por ejemplo, quienes las ofrecen manejan confeti biodegradable y flores cosechadas localmente.

-Hiperpersonalización: es una de las tendencias con más dinamismo. Las parejas buscan una boda que refleje su personalidad y estilo, esto implica elegir elementos, lugares, comida, decoración y entretenimiento únicos y memorables. Muchas veces, esto va de la mano de bodas más íntimas, con un número reducido de invitados.

-Tecnología: las parejas están demandando cada vez más tecnología a la hora de planificar y organizar su evento. Esto incluye el uso de aplicaciones, webs y redes sociales para mantenerse en contacto con los proveedores e invitados.

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