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Turismo 2020: quiebras, desidia gubernamental y resiliencia

El año anterior estuvo marcado por cierres, falta de políticas públicas para el turismo, pero también por la adaptación del sector a la nueva normalidad.

La Organización Mundial de Turismo (OMT) estimó en un inicio que el movimiento de turistas crecería de un 3% a un 4% en 2020. Para el Panel de Expertos del organismo, 2020 ofrecía un escenario de “optimismo cauteloso”. Pero la rápida propagación del coronavirus cambió las reglas del juego. La industria turística ecuatoriana ya reportaba un índice bajo de ventas en enero y febrero, justamente debido al temor que generaba viajar en una situación de tales características.

El 12 de marzo se declaró la pandemia por coronavirus a escala global, por lo que a mediados de marzo el confinamiento obligatorio y el estado de excepción no solo en Ecuador, sino en Latinoamérica, decretado por las autoridades gubernamentales, provocó el cierre de fronteras, restricciones de movilidad y consigo pérdidas millonarias para el turismo. Los empresarios pedían al gobierno declarar al turismo en “emergencia catastrófica”, algo que no ocurrió hasta la fecha.

Por su parte, IATA, mediante una carta a los agentes de viajes, declaraba en abril: “Dada la situación, creemos que la mejor solución, tanto para aerolíneas como para agentes de viajes, es que los reguladores alivien la normativa en cuestión de reembolsos y permitan a las aerolíneas canjear los billetes no utilizados por vales. Estos vales pueden gestionarse a través del sistema de facturación de la IATA (BSP) utilizando los procedimientos habilitados para ello”. En este contexto, faltaba poco para que las aerolíneas a nivel global se declararan en quiebra.

La situación del transporte aéreo

A la par de que gran parte de la cadena de valor -agencias, mayoristas, guías, entre otros- se encontraban paralizados debido al confinamiento, las aerolíneas realizaban vuelos humanitarios, el Ministerio de Turismo (Mintur) estableció un listado de alojamientos para que los pasajeros que arribaban a Ecuador realizaran el Aislamiento Preventivo Obligatorio (APO) que se realizaba para evitar la rápida propagación del Covid-19. De esta manera, dichos sectores obtuvieron experiencia para más adelante realizar protocolos de bioseguridad que garantizaran la tranquilidad de los pasajeros.

El 1° de junio los vuelos comerciales se retomaron en Ecuador, siendo ésta una de las primeras naciones de la región en abrir fronteras nacionales e internacionales nuevamente. Sin embargo, el país mantuvo vigente el APO hasta mediados de agosto, por lo que los viajes -especialmente de ocio- no se vieron favorecidos pronto. De acuerdo con una estimación basada en la información de la Dirección General de Aviación Civil (DGAC), a pesar de la intención de Ecuador por retomar los vuelos de manera temprana, el país perdió el 70% de su transporte aéreo en comparación con 2019, pues en aquel año la cantidad de viajeros trasladados se ubicó en 7.481.874, mientras que en 2020 la cantidad fue de 2.419.240 pasajeros.

La crisis se veía reflejada no solo el sector privado, sino también en el público cuando el presidente Lenín Moreno anunció la liquidación de la aerolínea estatal Tame, la única línea nacional en ese momento que, según expertos, era un “regulador de precios” en cuanto a vuelos domésticos se refería. En la actualidad el mercado aéreo nacional lo conforman compañías privadas como Latam, Avianca y Aeroregional y se espera que a mediados de 2021 Ecuatoriana Airlines, una nueva aerolínea nacional, inicie operaciones.

Protestas de los privados para evitar más cierres

El año pasado dejó lecciones para el turismo, como la unión. Una marcha convocada por la Asociación Nacional de Operadores de Turismo (Optur) a la que se unieron otros gremios, visibilizó la inconformidad del sector privado que pedía la renuncia de la ministra Rosi Prado de Holguín, así como incentivos para la industria, como créditos a tasas bajas para evitar la quiebra de más empresas, pues para tal fecha, aseguraban los gremios, más del 30% de las compañías habían cerrado sus puertas. Otros pedidos incluían la eliminación del Impuesto al Valor Agregado (IVA) por un año para impulsar el turismo nacional, prórroga de pago con IESS y SRI y una prórroga para el pago de tasas como LUAE (sobre este punto, la respuesta general por parte de las autoridades municipales ha sido favorable).

Turismo nacional: leve reactivación durante el último trimestre

A mediados de septiembre, una buena noticia para el sector productivo y, por ende para el turístico, fue la finalización del estado de excepción que restringía la movilidad de las personas con medidas como el toque de queda. Esto, sumado a la eliminación del APO (a mediados de agosto), hizo que las ventas se retomaran levemente siendo Galápagos uno de los destinos más comercializados en cuanto a turismo nacional se refiere. Además, se han potenciado enclaves que ofrecen naturaleza y actividades al aire libre.

El emisivo se recupera de manera lenta y paulatina, ya que depende de la apertura de fronteras. Sin embargo, se mantiene la oferta (que en la mayoría de los casos incluye tarjeta de asistencia) principalmente hacia México, Estados Unidos y el Caribe.

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