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TravelTech

¿Hacia dónde se dirige la inteligencia artificial en turismo en 2026?

El próximo año promete ser un punto de inflexión en el rol de la inteligencia artificial en turismo: la adopción de tecnología será una necesidad competitiva.

El turismo se encuentra en la antesala de una gran consolidación: 2026 promete ser el año en que la inteligencia artificial dejará de ser una opción para convertirse en una necesidad. Este salto definitivo se debe a que la tecnología no solo mejora procesos, sino que automatiza la operatividad, permitiendo al profesional enfocarse en la estrategia y la creatividad.

Según marca Smart Travel News, este cambio estructural encuentra su "combustible" en la alta receptividad del consumidor: los nuevos viajeros confían cada vez más en delegar la planificación y la interacción a sistemas inteligentes.

En este sentido, la conclusión es contundente: la velocidad de implementación será el factor que determine quién lidere el mercado en los próximos años.

Redefiniendo la experiencia del cliente: de la consulta a la personalización

En un rol protagónico, la inteligencia artificial está enfocada en lograr una experiencia de cliente más fluida e hiperpersonalizada. La innovación se intensifica en la fase de inspiración, con plataformas como Gemini identificando destinos en base a capturas de pantalla, u otros jugadores que utilizan chats conversacionales para generar itinerarios completos.

No obstante, el foco principal está en la reserva. Expedia, con su funcionalidad "Trip Matching", y Booking.com, con algoritmos avanzados para descifrar la intención de compra, son algunas de las grandes OTAs que implementan IA en la competencia por dominar la interfaz.

Al respecto, sus integraciones en ChatGPT subrayan el mensaje: el futuro de la captación de clientes y el acceso al inventario estará mediado por la IA conversacional. (La inteligencia artificial deja de ser rival: las OTAs se integran dentro de ChatGPT)

La IA se apodera de la distribución con datos en tiempo real

El proceso transaccional es donde la autonomía de la inteligencia artificial resultará más efectiva en el corto plazo. De hecho, la gran transformación se está dando en el viraje de chats básicos a sistemas que gestionan la compra completa.

La clave de este protagonismo en la distribución radica en la adopción masiva del Protocolo de Contexto Moderno (MCP). Empresas como Turkish Airlines y plataformas hoteleras ya están habilitando el acceso a sus inventarios en tiempo real.

Este avance permite que los desarrollos de inteligencia artificial accedan a información actualizada y ejecuten acciones operativas complejas (modificaciones, cancelaciones, reservas), estableciendo las bases para un modelo de distribución donde la intermediación humana se reduce a los procesos donde pueden aportar un diferencial, aliviando la carga de tareas tediosas.

El foco estratégico: eficiencia y autonomía en el back office

El rol protagónico de la IA también se manifiesta puertas adentro, impulsando una eficiencia operativa sin precedentes. Las aerolíneas están usando modelos predictivos para optimizar rutas y la gestión de flotas, mejorando la respuesta ante incidentes.

Por ejemplo, la inversión de United Airlines en IA conversacional, por ejemplo, está orientada a fortalecer la comunicación interna y la seguridad operativa. (De qué manera la inteligencia artificial ayuda a las aerolíneas a reducir sus tiempos en los aeropuertos)

En el ámbito hotelero y de alquileres, la IA se convierte en un verdadero agente de gestión. Soluciones basadas en MCP están asumiendo tareas de reporting financiero, comunicación con huéspedes y gestión de disponibilidad de forma autónoma, liberando a los profesionales para centrarse en decisiones de alto valor.

La gran pregunta: ¿Quién tendrá el mando de la nueva cadena de valor?

La consolidación de la IA intensifica la tensión estratégica fundamental: ¿Quién dominará el punto de contacto con el viajero en 2026?

La batalla se libra entre las grandes plataformas, que buscan insertar sus servicios en los nuevos hubs de IA, como puede ser el caso de ChatGPT, y los proveedores de inventario –hoteles y aerolíneas–, que defienden la venta directa.

En este contexto, la implementación de IA propia, se vuelve una medida defensiva estratégica para evitar la dependencia total de los grandes intermediarios.

La conclusión para el sector pareciera ser evidente: la IA ya no es un diferencial, sino el nuevo campo de juego. Así, 2026 promete quedar marcado como el año en que los proyectos piloto se transformen en una realidad, y solo aquellas empresas que hayan integrado estratégicamente la inteligencia artificial podrán ser realmente competitivas.

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