La posibilidad de cruzar fronteras sin tener que mostrar repetidamente el pasaporte fue uno de los temas destacados de la Cumbre Mundial del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC) de 2026, celebrada en La Valeta (Malta) del 7 al 9 de octubre. Durante el encuentro, responsables de aeropuertos, autoridades fronterizas y empresas turísticas analizaron cómo la biometría, la identidad digital y la IA pueden transformar los controles de pasajeros. Paul Griffiths, CEO de Dubai Airports y vicepresidente de Tecnología del WTTC, situó en cinco años el horizonte en el que el pasaporte podría dejar de ser imprescindible para determinados procesos de viaje. (Estados Unidos: la TSA prepara controles de seguridad más rápidos con IA y biometría)
Biometría, datos e IA: el viaje sin pasaporte que ya toma forma
La identidad digital podría reducir los controles manuales en los viajes, aunque su implantación depende de la coordinación entre gobiernos y empresas.
Los ponentes de la sesión sobre identidad digital, IA y biometría, celebrada durante la Cumbre Mundial del WTTC 2026 en Malta
En pocas palabras
- Identidad digital: Podría agilizar viajes al reducir controles manuales, pero requiere coordinación global.
- Tecnología y IA: La biometría y la inteligencia artificial avanzan para transformar los controles de pasajeros y eliminar el pasaporte en cinco años.
- Retos clave: La interoperabilidad de sistemas y la privacidad de datos son obstáculos para la implementación generalizada.
"La tecnología no es el obstáculo", afirmó Griffiths durante la sesión Digital Identity Resetting the Border Experience, en la que defendió que los avances tecnológicos ya permiten reducir las comprobaciones manuales. El directivo puso como ejemplo el modelo de Dubái y señaló que el reto pasa ahora por extender esta experiencia al conjunto de la industria turística.
La identidad digital busca extenderse a todo el viaje
El cambio no se limita al control de fronteras. La aspiración es que la identidad digital pueda utilizarse también al recoger un vehículo de alquiler, registrarse en un hotel o acceder a un crucero, evitando que los viajeros tengan que acreditar repetidamente su identidad ante distintos operadores.
Sin embargo, la falta de interoperabilidad entre los sistemas públicos y privados continúa siendo uno de los principales obstáculos. Andrea Alori, socio de Travel & Aviation en Bain & Company, advirtió de que las soluciones existentes funcionan de manera independiente y no siempre intercambian información entre sí. "El problema radica en la gobernanza, la coordinación y la interoperabilidad de los distintos sistemas", señaló Alori.
Griffiths coincidió en la necesidad de impulsar esa cooperación y situó la colaboración como "el principal requisito para alcanzar una experiencia de viaje más fluida". La previsión de los cinco años, por tanto, está "condicionada a que los distintos países y empresas sean capaces de conectar sus sistemas y establecer criterios comunes". (Cumbre Mundial de WTTC, entre la IA y la geopolítica)
Estados Unidos ya ha verificado a más de 1.000 millones de viajeros
La biometría facial ya tiene aplicaciones operativas en los controles fronterizos. Diane Sabatino, responsable de operaciones de campo de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP), explicó que el organismo ha verificado biométricamente a más de 1.000 millones de viajeros desde 2016 en los puntos de entrada al país.
La responsable estadounidense destacó que el reconocimiento facial permite identificar a los pasajeros sin que sea necesario revisar físicamente el pasaporte en todos los casos. No obstante, precisó que los viajeros deben seguir llevando consigo el documento, aunque no siempre se les solicite durante el control.
Sabatino también señaló que la biometría puede reducir las gestiones administrativas y facilitar una supervisión más selectiva. En relación con el sistema Global Entry, explicó que el objetivo es que los viajeros puedan completar los controles de llegada con menos interacciones, salvo cuando las autoridades necesiten realizar comprobaciones adicionales.
La responsable de la CBP subrayó, además, que la automatización no implica necesariamente reducir las plantillas. El organismo busca utilizar la tecnología para descargar tareas administrativas y mejorar los resultados de los controles, manteniendo la intervención humana en la toma de decisiones.
Los cruceros adelantan los controles antes de la llegada
El sector de los cruceros ofrece otro ejemplo de cómo la digitalización puede acelerar los procedimientos fronterizos. Durante la sesión, Nikos Mertzanidis, director ejecutivo par Europa de Cruise Lines explicó que las compañías pueden facilitar a las autoridades información de pasajeros y tripulaciones con antelación.
Según expuso, "los datos pueden remitirse varios días antes o, al menos, 24 horas antes de la llegada, lo que permite iniciar determinadas comprobaciones y autorizaciones antes de que el barco atraque. De esta forma, los controles pueden centrarse en aquellos pasajeros que requieren una revisión adicional".
La privacidad y la implantación, dos retos pendientes
La extensión de la identidad digital también plantea interrogantes sobre la protección de los datos personales. Sabatino defendió que "las autoridades deben explicar de forma comprensible qué información recopilan y con qué finalidad, y aseguró que la CBP no busca obtener beneficios económicos mediante la comercialización de esos datos".
Por su parte, los participantes señalaron que los procesos de modernización deben implantarse de manera gradual para evitar que la introducción de nuevas tecnologías genere problemas operativos. Alori aludió a las dificultades experimentadas durante el despliegue del sistema europeo de entradas y salidas (EES), que exigió registrar por primera vez a numerosos viajeros y provocó problemas durante su puesta en marcha.
Para los líderes del sector, el siguiente paso pasa por impulsar pruebas piloto, reforzar la cooperación internacional y garantizar la interoperabilidad de los sistemas. Unos avances que podrían acercar una realidad que hasta hace poco parecía impensable: viajar sin necesidad de mostrar el pasaporte en cada control, atravesar un aeropuerto sin detenerse en los distintos filtros o registrarse en un hotel mediante reconocimiento facial.
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