Concentración

Easyjet busca capital tras rechazar una oferta de compra

La tercera low cost europea, Wizz Air, intentó comprar Easyjet, la número dos, pero su propuesta fue rechazada.

La low cost europea número tres en tamaño, la húngara Wizz Air, lanzó una oferta para adquirir a la low cost número dos, la británica Easyjet, que fundara el magnate greco-británico Stelios Haji-Ioannou. Sin embargo, la oferta fue rechazada, básicamente por “subvalorar a la empresa”, pero generó consecuencias. La primera de ellas es que Easyjet anunció su vocación de salir a la caza de capitales frescos para fondearse y acelerar su recuperación. En concreto, intentará recaudar € 1.400 millones para equilibrar sus cuentas y recuperar la capacidad de prepandemia. Y pretende obtener ese dinero inicialmente planteando una capitalización por parte de los actuales tenedores de acciones.

Otra consecuencia de la compra frustrada, fue que la Bolsa de Valores de Londres castigó duramente a las acciones de Easyjet que cuyo valor se desplomó a media semana casi un 10%.

En un futuro cercano, Easyjet apunta a restarle mercado a British Airways y KLM y reforzar sus operaciones en ciudades claves como Ámsterdam, Milán y Berlín.

Entre julio y septiembre, Easyjet operará al 57% de su capacidad de la prepandemia y esto contrasta con los volúmenes, justamente de las otras dos grandes low cost airlines europeas: Ryanair, que opera ya al 75% y Wizz Air, que alcanzó el 85%. En el tercer trimestre del año, Easyjet registró pérdidas por € 367 millones, un 8,2% más que el trimestre anterior. Por eso la empresa se encuentra inmersa en un proceso de ajuste y reducción de gastos por € 500 millones.

Producto de la crisis que desató el Covid-19, vale recordar, Easyjet registró pérdidas por € 2.300 millones: las primeras en sus 25 años de historia. Otro elemento que generó un sacudón en la propia empresa fue, antes de la pandemia, acomodarse y seguir el proceso del Brexit, es decir a la salida del Reino Unido de la Unión Europea, que le demandó a las aerolíneas británicas convertirse en “europeas”, es decir mudar su sede empresarial a alguno de los países del bloque continental.

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